PROLOGO

Continúo con poesías mías, una saga iniciada por mi padre, Juan Antonio Rodríguez. Él publicó, Pasión y Búsqueda. Lo firmó Aldo, seudónimo que usó como poeta y como militante clandestino. Con mi madre[1], me pusieron ese, de segundo nombre. Para mi madre y su familia, mi padre, nunca dejó de ser Aldo.

En su prólogo, me decía:
.../Y a ti, mi Sergio, poema palpitando
En la savia de mis venas y mis manos,
Que has llenado mi canto depreciado
De nuevos cascabeles y de pámpanos/…
…/Es un libro raro para tu inocencia,
-Canción de lucha para Desengaños-
Pero en su esencia está mi vida impresa
Y mi vida es valor para tus años./…

Pasión celosa
Caminito tallado de tu infancia
Con tus sueños de artista. Así lo quiero
Yo he de cubrir tu pecho con mis ansias,
Con mi aliento sin límite y mi celo.

Tu muerte estará en mí, si eso es preciso.
La muerte de tu infancia con tus juegos,
La que mató mi infancia, sólo digo.
La muerte más mortal, la de los sueños.

En ese entonces, mi padre era albañil y tenía veintiocho años.
Va mi reconocimiento a sus postergadas dotes de artista. Le cuento, aunque no pueda oírme, que sigo resistiendo a “La muerte más mortal, la de los sueños.
Va mi recuerdo agradecido a Emilio Rodrigué, uno de mis maestros en psicoanálisis que me incitó a publicar mis poesías. Dedico el libro a mis hijos, nietos, nietitas y a Laura mi esposa y su hija Eliana.

sábado, 4 de abril de 2015


Sólo soy

Sergio Rodríguez,

No tan sencillo.

Antes, Sergio Aldo Rodríguez.

Mucho antes: “Sergito”.

¿Sólo soy un nombre?

si lograra serlo, algo sería.

Fui Pablo Robles,

Ernesto Dieguez,

Andrés Valiente,

Mariano Martín.

Más cercano en el tiempo,

Inodoro Pereyra
 
Rodríguez -por parte de padre.

El Trovador.

De chico, el Gordito,

Más grande, El gordo.

-No de navidad.

Evaluando mi testa, Cabeza de Sandía,
 
Flecha de Oro, Por “rápido en los mandados”.

Claro, No contaban

la pelota, los “picaditos”.

Cada apelativo, una verdad. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario